¿Qué estaba dispuesto a hacer Facebook con el material de sus 150 millones de usuarios en todo el mundo? Nada bueno, dirían las abuelas. O un gran negocio, a costillas de quienes confiaron en depositar en ese portal toda su intimidad, que de hecho había dejado de serlo.
Menos mal la gente se puso brava y las aguas han vuelto a su cauce, si uno se atiene a lo que dice el comunicado de sus fundadores: “Hemos recibido muchas opiniones sobre las nuevas condiciones de uso que colgamos hace dos semanas. A causa de esta reacción, hemos decidido regresar a las condiciones de uso previas, mientras resolvemos los problemas que la gente nos ha comunicado”.
Sería muy bueno saber qué piensa sobre eso el profesor Mark Bauerlein, de la Universidad Emory de Atlanta, uno de los principales críticos contra la excesiva dependencia del Facebook y de todo lo que se le parezca. Leer COmpleto